El Cementerio Argentino
de Darwin, fue causa de disputas entre
Argentina y Gran Bretaña desde
el mismo momento en que finaliza la
guerra en 1982.
Hoy, se erige recordando la persistencia
de Gran Bretaña por llevar
los restos al continente, y la resistencia
de familiares y veteranos argentinos,
porque sean conservados en suelo isleño.
Argentina reclamaba que “no
puede repatriarse, lo que ya descansa
en su patria”.
Ubicado en las afueras del asentamiento
de Darwin, es el lugar de descanso de 237 compatriotas, de los 649 argentinos perdieron la
vida en las islas.
El 14 de Julio de 1999, gobiernos
argentino y británico suscriben
una Declaración Conjunta, donde
entre otros puntos, acuerdan que el
Cementerio Argentino sea permanente
y la construcción de un Monumento
a los Caídos en tierra isleña.
El Monumento que se puede ver actualmente,
aprobado por la administración
de las islas luego de varias modificaciones,
fue un proyecto de los arquitectos
Mónica Cordero de Berraz y
Carlos D'Aprile, y fue elegido por
veteranos de guerra y familiares de
caídos.
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